La Gestión del Agua y Eficiencia Hídrica

/ 11.02.2014

La Gestión del Agua y Eficiencia Hídrica

Clara del Amo

El agua es un recurso natural no renovable y a la vez un recurso limitado, por ellos se requiere un uso eficiente, que haga compatible la satisfacción de las demandas con el respeto al medio ambiente y a los demás recursos naturales. La creciente presión de la demanda sobre este recurso vital e insustituible y la necesidad de preservar el medio natural hacen indispensable el control público de su gestión y administración, ya que atañen a la sociedad en su conjunto.

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El Ciclo Integral del Agua abarca una amplia gama de actuaciones en las que Agua y Gestión aporta sus servicios, desde la captación en origen del recurso hídrico, pasando por su potabilización, distribución, saneamiento y depuración y devolviendo finalmente el agua al medio natural en condiciones óptimas. El Ciclo Integral del Agua comprende las distintas fases que conlleva la gestión del abastecimiento y saneamiento de agua a poblaciones:

  • Captación de agua de las distintas fuentes de suministro: ríos, embalses, pozos, manantiales, y la desalación cuya importancia relativa es creciente.
  • Aducción, o transporte del agua hasta las plantas de tratamiento de agua potable por medio de canales o conducciones de gran diámetro.
  • Tratamiento, serie de procesos físicos y químicos a que se somete el agua, incluyendo su desinfección, para que pueda utilizarse con todas las garantías sanitarias.
  • Distribución del agua potable desde los depósitos de servicio hasta los puntos de consumo, sean viviendas, negocios o industrias ligadas a las redes de distribución urbanas.
  • Evacuación del agua utilizada por medio de las redes de alcantarillado.
  • Finalmente, el agua utilizada se trata en estaciones depuradoras de aguas residuales, desde donde se devuelve a los cauces, al mar, o se destina a un nuevo uso tras su regeneración.

La gestión integral del ciclo del agua no discute qué infraestructura construimos sino cómo podemos satisfacer las demandas de los diferentes usos y al mismo tiempo conseguir que los ríos sigan siendo ecosistemas. Esto es lo que exige la Directiva Marco del Agua (DMA) y lo que los diferentes Cuencas Hidrográficas deben hacer mediante un plan de gestión.

Una Gestión del Agua debe dar respuesta a variados problemas, consecuentes a las características de este recurso natural renovable.

  • Garantizar un uso sostenible.
  • Proteger y recuperar su calidad, tanto para el uso humano como a nivel de ecosistema.
  • Evitar que la falta de agua sea un freno para un desarrollo social razonable.

La organización de la gestión del agua está enfocada a un uso sostenible del agua, su gestión integral, una correcta planificación y control público del abastecimiento. Está relacionada con la ordenación del territorio y para conseguir el uso eficiente del agua es necesaria la participación de los usuarios. El objetivo final es la preservación y recuperación de la calidad del agua y los valores ambientales.

Dentro de este objetivo final se encuentran una serie de objetivos secundarios de la gestión del agua:

  • Garantizar el abastecimiento de población a un precio razonable.
  • Respetar el carácter renovable del recurso para garantizar un uso sostenible.
  • Gestionar la demanda para conseguir un uso eficiente del agua.
  • Garantizar la calidad adecuada del agua y de los valores ambientales asociados al medio hídrico.
  • Garantizar los usos económicos del agua:
    o Regadío
    o Industria
    o Hidroelectricidad
    o Otros (piscifactorías, turismo, pesca, … )

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La disponibilidad del agua es puesta a prueba en períodos de sequía. Agreguemos a esto la presión impuesta por el crecimiento de la población, el aumento en la demanda, sistemas fluviales agotados, las exigencias relativas al caudal ecológico y la disminución de las aguas subterráneas. Así, el manejo eficaz de los recursos hídricos se convierte en un elemento esencial dada la escasez a nivel mundial.

La eficiencia hídrica se traduce en la aplicación de una serie de requerimientos mínimos para construcciones y/o urbanizaciones que nos lleven a un uso racional del agua. Se considera una herramienta política esencial en la gestión del uso del agua.

Estos requerimientos mínimos se pueden llevar a cabo, por ejemplo, en los siguientes usos:

  • Artefactos eficientes: duchas eficientes, aireadores – limitadores de caudal, WC eficientes, lavadoras eficientes, lavavajillas, etc.
  • Jardines residenciales: buenas prácticas de riego (principios del Jardín Xerófito).
  • Eficiencia Hídrica en áreas verdes públicas.
  • Urbanizaciones, medidas para la eficiencia hídrica: disminución del consumo domiciliario, evitar el escurrimiento superficial, reducir la impermeabilización del suelo, uso de paisajismo xerófito, reutilización de aguas (grises o pluviales), etc.

La implementación de normas de eficiencia hídrica, por medio de certificaciones, supone una elevada importancia en el ahorro del agua a nivel global. Las campañas de concienciación juegan un papel muy importante. Así como la eficiencia energética lo es en el contexto de la construcción, la eficiencia hídrica lo es en el contexto de la gestión del agua.

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