Psicología Ambiental

/ 18.10.2012

PSICOLOGÍA AMBIENTAL

Fernando Nájera

 

Aunque pueda parecer que el ser humano es una especie urbana que domina y se sirve de la naturaleza y en cierto modo vive ajeno a la misma, no podemos obviar que incluso prescindiendo de los primeros estadios de nuestra evolución y ciñéndonos exclusivamente a nuestra historia como especie, llevamos aproximadamente un millón de años a lo largo de los cuales no hemos sido más que un mero eslabón en el engranaje del mundo natural.

Incluso si consideramos el neolítico como un periodo en el que el hombre ya no sólo depende de su entorno sino que en alguna medida interviene sobre él y lo modela de acuerdo a sus necesidades, nos estaremos refiriendo sólo a media docena de miles de años y no nos engañemos incluso en esta etapa en la que dejamos de ser meros cazadores y recolectores para empezar a planificar la obtención de recursos mediante la agricultura y la ganadería, nuestra dependencia del medio ha sido absoluta hasta hace muy pocos siglos.

Ahora bien a partir de la revolución industrial y sobre todo en la última centuria, muchas sociedades han ido dando la espalda a esa naturaleza e incluso algunas han creído vivir al margen de la misma aunque la energía con la que pretenden alejarse de ella proceda casi exclusivamente de la fotosíntesis de las plantas verdes.

opinion-psicologia1En realidad y como se apunta en los párrafos anteriores prácticamente acabamos de abandonar la selva o la sabana y nuestro equilibrio emocional depende en gran medida de la relación que mantengamos con el mundo natural que nos envuelve como lo demuestra que aquellas personas cuya existencia discurre por las veredas más alejadas de aquel deban recurrir periódicamente a él aunque muchas veces inconscientemente.

Paradigmas de este fenómeno los constituyen la incorporación a los entornos urbanos de jardines que recrean ese mundo primitivo y lo ponen a nuestra disposición, la práctica de la caza y la pesca o la adopción de animales como mascotas cuyo efecto positivo sobre niños y personas mayores es de todos conocido pero aun siendo estos los ejemplos más nítidos hay otros muchos que nos pasan desapercibidos y que no por ello son menos importantes, así la práctica de muchos deportes como el golf, la natación o la equitación nos ponen en intimo contacto con algunos de los entornos en los que se desenvolvieron nuestros antepasados.

Pero además qué son las escapadas al mar y la playa o a la montaña, la observación de la luna o la contemplación de una tormenta sino intentos de entrar en comunión con aquellos escenarios que nos acompañaron desde el principio de los tiempos. Todo ello sin obviar que los seres humanos son también naturaleza y que necesitamos establecer vínculos entre nosotros desde que nacemos para desarrollarnos plenamente.

Sensu contrario, la contemplación de un bosque calcinado, un proceso erosivo o un vertedero o el hecho de trabajar en ambientes donde carezcamos de luz solar son circunstancias capaces de producir en nosotros desazón y malestar.

opinion-psicologia2El que podamos vivir con cierta independencia del entorno natural que nos rodea no quiere decir que esto sea lo idóneo como lo demuestra la alteraciones del sueño, la irritabilidad o el nerviosismo de muchas de las personas que se alinean con ese modo de vida suelen padece pero tampoco creo que el objetivo deba ser volver al paleolítico, por el contrario el ser humano debe seguir evolucionando pero rescatando los valores más positivos de otras épocas entre las que se encuentra una relación intima y responsable con el medio que nos vio nacer y que todavía nos acompaña en mayor o menor medida a casi todos.

No hay experiencia más reparadora del cuerpo y del espíritu que un largo paseo por el campo en compañía de un ser querido y un perro alternando la conversación y el silencio, observando cuanto acontece a nuestro alrededor y empapándonos de los sonidos del bosque, sintiéndose alternativamente cazador y fugitivo, oteando el horizonte y cerrando los ojos tendidos en el suelo, recreando en definitiva lo que hicieron las miles de generaciones que nos precedieron.

Del estudio de la interrelación entre la naturaleza y psicología se ocupa La psicología ambiental, disciplina nacida en los años 60, en un principio muy ligada a la planificación urbanística y a la construcción.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone


VOLVER